¿Qué pasaría si pensáramos por nosotros mismos?

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La dopamina, cuya fórmula química es C6H3(OH)2-CH2-CH2-NH2, es una sustancia que regula nuestras emociones, nuestro comportamiento, nuestra motivación, etc.

Descubierta en 1958 por los químicos suecos Arvid Carlsson y Nils-Åke Hillarp, también está involucrada en la coordinación de los movimientos musculares, en la toma de decisiones, en la regulación del aprendizaje y en la memoria. También es mencionada como la causante de las sensaciones placenteras y la sensación de relajación. Sin ella, no sentiríamos curiosidad ni motivación.

Una molécula de dopamina (C6H3(OH)2-CH2-CH2-NH2).

En el caso de la dopamina, entre sus funciones también encontramos la coordinación de ciertos movimientos musculares, la regulación de la memoria, los procesos cognitivos asociados al aprendizaje e incluso se ha visto que tiene un papel importante en la toma de decisiones.

Prácticamente forma nuestra personalidad y nuestra forma de pensar. Pero, ¿los sentimientos como el amor o sentimientos como la felicidad también son regulados  por esta sustancia? 

Primero hay que decir que la dopamina es una molécula que produce nuestro cuerpo de forma natural. Se localiza en el Sistema Nervioso Autónomo y se trata de un mensajero químico, es decir, un neurotransmisor. Los neurotransmisores son los encargados de propagar las señales nerviosas entre las neuronas, conectadas entre sí.

Sus principales funciones son el placer, la motivación, la coordinación de movimientos, la toma de decisiones, el aprendizaje, etc. Debido a esto, podríamos decir que sí, que determinadas emociones son controladas por esta sustancia. 

El exceso de dopamina puede llegar a no ser tan beneficioso pero la falta de dopamina podría tener los mismos efectos que el exceso de dopamina. Como habréis visto, la dopamina es capaz de dar sensaciones de placer, etc. Tener momentos puntuales de alteración de dicha dopamina puede beneficiarte en el sentido de pensar e inspirarte a pensar por ti solo.

Sin embargo, apuntan, si no se liberan suficientes moléculas de dopamina, el organismo puede desarrollar la enfermedad del Parkinson. Por otro lado, un exceso de esta hormona puede conducir a manías, alucinaciones o esquizofrenia. La liberación excesiva de dopamina en el momento equivocado puede hacer que las cosas insignificantes adquieran una importancia injustificada.

A pesar de conocer sus consecuencias, aún no está claro cómo se produce la liberación excesiva. Uno de los causantes de la generación de las emociones, es la dopamina, que es regulada por nuestro cerebro. 

El cerebro controla nuestras emociones, más concretamente el hipotálamo quien es el responsable de liberar todas las emociones necesarias para sentir, y el hipocampo controla los procesos mentales relacionados con la memoria y las situaciones de la memoria que generan emociones para que podamos recordar estas situaciones. Por muchos corazones que dibujemos cuando estamos enamorados o que sintamos que nuestro corazón se puede romper por tristeza, no es éste el órgano que maneja nuestras emociones.

La amígdala es nuestra defensa emocional y la estructura más importante del sistema límbico. Es una especie de preservación y manejo de nuestras emociones más irracionales.

La amígdala.

Es en esta parte del cerebro donde se crea la «defensa» para resistir los peores sentimientos que tenemos los humanos: miedo, ira, tristeza, etc. Se encarga de regular estos sentimientos y protegernos de ellos.

Gracias a la amígdala, podemos deshacernos de la situación que pone en riesgo nuestra supervivencia; pero también hay una desventaja: expone nuestros miedos más profundos y nuestros traumas infantiles. La amígdala puede ayudarnos a encontrar las estrategias necesarias para resolver el estrés, el miedo o situaciones peligrosas, y darnos una comprensión equilibrada de lo que sucede a nuestro alrededor. En resumen, es la parte del cerebro que evita que nos perdamos por el pánico y la ansiedad.

Nosotros nos preguntamos si todas las emociones son creadas por sustancias como la dopamina o la oxitocina, o somos nosotros los que nos encargamos de crearlas. Como hemos visto anteriormente, la dopamina y el cerebro concretamente controla nuestras emociones, nuestra personalidad, etc. Ya que una alteración de estos supondría un cambio en nuestra personalidad y una manera de pensar diferente a la que teníamos anteriormente. Entonces, ¿qué pasaría si pensáramos por nosotros mismos?

La respuesta es sencilla pero a su vez no, si pensáramos por nosotros mismos sin que haya ninguna sustancia u órgano que controlara nuestra manera de pensar o nuestras emociones, estaríamos hablando de que ya no seríamos humanos. Porque los humanos, somos seres que actuamos de manera razonable y de alguna manera ya pensamos por nosotros mismos aunque sea por diversas sustancias o por el propio cerebro que hace que se segreguen, por lo tanto, ya pensamos por nosotros mismos.

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