Miguel Torija Martí, tutor del proyecto Detección y restauración de terrenos agrícolas abandonados.

Miguel Torija: “Buscamos detectar los terrenos de cultivos de regadío abandonados en Castellón y proponer formas de restauración”

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En esta entrevista conversamos con Miguel Torija Martí, tutor del proyecto Detección y restauración de terrenos agrícolas abandonados, uno de las ganadores de la iniciativa «Investiga. ¡Salva el planeta!», que ha obtenido un premio de 1000 euros.

Miguel Torija es Ingeniero Agrónomo y tiene un máster en Dirección de Empresas Agroalimentarias. Es profesor de Tecnología desde hace 21 años, los últimos 17 en el IES Penyagolosa de Castellón. Actualmente imparte las asignaturas de Tecnología, Tecnología Industrial, Instalaciones de Telecomunicaciones y Equipos Eléctricos y Electrónicos.

El equipo del proyecto premiado está formado por Valentina Arencibia, Héctor Santos, Enric Bernat, Daniel Boriceanu, Adrián García, Alejandro Notare, Jaime Caballer y Pol de Tayrac todos ellos alumnos de 1º de bachillerato que estudian Tecnología Industrial.

  • ¿En qué consiste el proyecto Detección y restauración de terrenos agrícolas abandonados?

En este proyecto tenemos pensado detectar los terrenos de cultivos de regadío abandonados en el término municipal de Castelló de la Plana y proponer formas de restaurarlos. 

Nuestra investigación tendrá tres objetivos básicos: calcular la huella de carbono que ha provocado este abandono, resaltar el impacto social y para la fauna y la flora y, por último, exponer un plan para recuperar estos terrenos para luchar contra el cambio climático y en favor de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).

Nuestra principal fuente de información serán las imágenes de Sentinel, un sistema de satélites de la Agencia Espacial Europea, con participación española, y también del satélite Landsat. Las imágenes, que se pueden obtener de forma gratuita, nos las enseñaron a interpretar profesores de la Escuela de Ingeniería Geodésica de la UPV en la visita que realizamos a sus instalaciones. Gracias a eso podremos localizar y analizar áreas de regadío abandonadas, además de utilizar Google Earth, para calcular el área de las zonas afectadas. Para ello emplearemos plataformas gratuitas de visionado y tratamiento de estas imágenes, que nos permitirán detectar los terrenos dedicados al cultivo de naranjos que se han ido abandonado en las últimas décadas.

Imagen Castelló de la Plana noviembre 2015 (Sentinel)
Imagen Castelló de la Plana noviembre 2020 (Sentinel)
  • ¿Cómo surgió la idea de articular esta investigación?

Los alumnos de Tecnología Industrial del IES Penyagolosa participan en el proyecto europeo “Ciudades integradoras y sostenibles”, junto a compañeros de un centro italiano y otro rumano, su papel dentro del proyecto es desarrollar prototipos o estudios relacionados con el desarrollo sostenible.

A partir de esta propuesta genérica ocho de los alumnos decidieron hacer un proyecto relacionado con el abandono del riego de terrenos de cultivo de naranjos, que ha provocado que los árboles hayan ido muriendo. Esto comienza a ser un efecto muy visible en el término municipal. Las causas que consideran que hay detrás de este abandono son dos: los bajos precios de los cítricos y la crisis inmobiliaria de 2008 que hizo que muchos de estos terrenos fueran abandonados.

Cuando se produjo la recalificación de muchos de estos terrenos ahora abandonados (en pleno boom urbanístico) piensan que no se tuvo en cuenta el coste ecológico de esa recalificación. Con la crisis inmobiliaria tampoco se les dio el uso habitacional que se había previsto, con lo que quedaron abandonados y en manos de los bancos. La otra causa de ese abandono, la crisis de precios, suele valorarse solo desde la vertiente económica (pérdida de riqueza, puestos de trabajo…).

En ninguno de los dos casos se da suficiente importancia al impacto social y ambiental. Es por estos motivos por lo que los alumnos consideraron que sería una buena idea trabajar en este tema.

  • ¿Qué acciones vais a desarrollar en torno a vuestro estudio?

El equipo se ha dividido en varios grupos. El primero trata las imágenes de satélite y hacen mediciones de superficies abandonadas, otros dos alumnos calculan la huella de carbono, dos más el impacto social y los dos últimos comparan el valor ecológico de los campos de naranjos con el que ahora tienen estos terrenos. Más adelante abordarán la restauración de esos terrenos.

Para repartir las tareas aprovechamos las materias que cada alumno estudia, para así hacer que el proyecto permita un aprendizaje transversal. Por ejemplo, los dos alumnos del equipo que estudian Biología, son los encargados de estudiar cuestiones relacionadas con los efectos sobre la fauna y la flora de la pérdida de hábitat, los que estudian dibujo técnico diseñan prototipos de máquinas de ejercicios para implantar en los parques lúdicos que servirán para restaurar los terenos abandonados…

Uno de los elementos que siempre trato de incluir en la formación de los alumnos de Tecnología Industrial es la relación con la universidad y bajo esa premisa, en este proyecto he concertado la colaboración con la Escuela de Ingeniería Geodésica de la UPV, que impartió al grupo un taller de tratamiento de imágenes por satélite; con el Grado de Arquitectura Técnica de la Universitat Jaume I, un profesor del grado les impartió un taller de diseño asistido por ordenador; y con la Cátedra de Hidráulica de la Universitat Jaume I, que contamos con su compromiso para asesorarnos sobre consumo de agua de riego.

  • ¿Cuántos estudiantes conforman el equipo?

El equipo está formado por ocho alumnos (una chica y siete chicos) de 1º de Bachillerato que cursan Tecnología Industrial. Pertenecen a cuatro clases diferentes y a tres modalidades de bachillerato diferentes (Ciencias, Bachillerato Especial para Deportistas de Élite, Humanidades y Ciencias sociales). Lo que complica un poco el trabajo colaborativo, pero a la vez enriquece los puntos de vista para abordarlo.

  • ¿Cuál fue la motivación principal para presentaros a esta iniciativa?

Varios factores influyeron en la decisión de presentar la propuesta. El premio económico es uno de ellos, claro. Pero no es el único. Se trata de una iniciativa que permite contar con asesoramiento para llevarla a cabo. ¡Estamos encantados con Héctor el tutor que nos ayuda en el proyecto! También la posibilidad de desarrollar una investigación siguiendo los pasos y las pautas de una investigación científica real. Por último la posibilidad de presentar el proyecto ya terminado a un jurado y defenderlo frente al resto de proyectos es también toda una experiencia.

  • ¿Qué resultados esperáis obtener?

La hipótesis de partida es que nos encontramos ante un problema ecológico que se está produciendo de forma silenciosa. Si como suponemos, esta situación de abandono de cultivos citrícolas es algo habitual en otros territorios de la Comunidad Valenciana, nos encontramos ante un problema que podría asemejarse a una deforestación de una magnitud que imaginamos importante. Desconocemos el alcance en cifras que puede tener a efectos de cambio climático y pérdida de biodiversidad y los alumnos pretenden aproximarlo.

Por eso vamos a dirigir nuestro trabajo hacia el estudio de dos problemas ambientales concretos que genera este abandono: huella de carbono y reducción del hábitat de tipo naranjal y por tanto de la fauna y flora que lo habitaba.

Adicionalmente trataremos de averiguar algo sobre el impacto social que supone obligar a la gente (bien por la recalificación o por la baja rentabilidad) a abandonar un cultivo de regadío tradicional e incluso una forma de vida que se había generado alrededor de este cultivo.

Por tanto nuestros objetivos concretos son:

  • Estimar la cantidad de CO2 que se ha dejado de captar y la que se ha emitido a la atmósfera por la desaparición del cultivo.
  • Estimar la superficie total y relativa de ecosistema del tipo naranjal perdida y la consecuente pérdida de biodiversidad al eliminarse la fauna y flora típica del naranjal.
  • Desarrollar las líneas básicas de una propuesta de restauración de estos terrenos.

No obstante también vamos a tratar de determinar el valor ecológico del ecosistema que de un modo natural está sustituyendo estos terrenos abandonados.

  • Personalmente, ¿crees que la concienciación de los más jóvenes es una buena estrategia para hacer frente a retos como el cambio climático o para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?

Es una evidencia. Las nuevas generaciones nos llevan mucho terreno ganado. Por suerte el trabajo de concienciación empezó hace tiempo y estos chavales han crecido recibiendo mensajes y formación comprometidos con el desarrollo sostenible. Se nota. Tienen claras un montón de cosas que mi generación no las tiene claras. Hay que seguir incidiendo en esto porque es la única opción. Como alguien dijo: «Es importante el planeta que dejamos a nuestros hijos, pero más todavía, los hijos que dejamos a nuestro planeta».

  • Por último y para conoceros un poco mejor vuestro centro escolar, ¿qué actividades desarrolláis para mejorar la sostenibilidad y compromiso ambiental?

Nuestro centro está muy implicado en los Objetivos del Desarrollo sostenible e incluye dentro de su proyecto eductivo de centro la sostenibilidad. Dentro de este compromiso uno de los elementos más destacados es el proyecto europeo Erasmus+ “Ciudades sostenibles e integradoras” que desde el 2018 el IES Penyagolosa coordina y desarrolla junto a un centro educativo de Bari (Italia) y otro de Pitesti (Rumanía). En este proyecto alumnos de los tres centros trabajan de forma coordinada para desarrollar estudios, prototipos que puedan ayudar a un desarrollo sostenible de sus ciudades y por otro lado producen creaciones artísticas para concienciar sobre la necesidad de integrar en su ciudad a los más desfavorecidos.

Entrevista elaborada por Carlos Besó Puchades.

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