La depresión y la ansiedad: ¿vinculadas a nuestra genética?

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La depresión y la ansiedad son dos rasgos psiquiátricos que, aunque pensemos que no, pueden sucedernos a cualquiera. Desde la muerte repentina de un familiar a la presión de un estudiante que no obtiene los resultados que quería.

La depresión es un problema de salud mental que afecta a 1 de cada 5 personas en alguna etapa de sus vidas. Los síntomas de la depresión incluyen sentirse triste, deprimido o miserable la mayor parte del tiempo.

Además, también se pierde el interés en la mayoría de las actividades habituales. También pueden presentarse cambios en el peso, el apetito y los patrones de sueño. Por no hablar de la falta de concentración, de energía y dificultad para pensar. La ansiedad suele coexistir con la depresión. Si bien la ansiedad o la preocupación ocasionales son partes normales de nuestras vidas, la ansiedad que se vuelve más constante o interfiere con su vida social, doméstica o laboral, puede ser un signo de un trastorno de ansiedad.  

Aunque las mujeres informan de problemas de depresión con casi el doble de frecuencia que los hombres, la cantidad de niños y hombres afectados por la depresión es sustancial, como lo refleja una prevalencia de vida masculina del 8.8%. Entre 2011 y 2012, se estima que el 12.1% de todas las visitas a los médicos generales en Australia fueron por problemas relacionados con la salud mental y que el 42% de estas visitas fueron realizadas por hombres.

La depresión y la ansiedad son trastornos complejos y heterogéneos en los que influyen las experiencias traumáticas, los factores genéticos, el temperamento y las relaciones interpersonales. Se ha estimado que, a nivel poblacional, el 37% de la variación en la depresión se debe a factores genéticos y que los factores biológicos pueden jugar un papel más importante entre la depresión recurrente y de inicio temprano.

Recientemente, un estudio realizado por el Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer en Australia, ha encontrado que las personas que sufren estas enfermedades comparten 509 genes en común. Esta noticia no es tan sorprendente pues, en el pasado ya se han descubierto una gran variedad de genes relacionados con diversos trastornos del estado de ánimo.

En todo caso, aún conocemos muy poco. “No se ha sabido mucho hasta este momento acerca de las causas genéticas para que las personas lleguen a sufrir depresión y ansiedad”, dice el genetista psiquiátrico Eske Derks de QIMR Berghofer. 

En nuestra opinión, creemos que el estudio de ciertas patologías tan comunes y perjudiciales es necesario para poder llegar a una solución o prevención de la enfermedad.

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