Crean quimeras humanas y de mono: ¿hace falta llegar a tanto?

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El pasado 16 de abril se anunció un importante avance en el estudio de las células madre. El equipo del investigador español Juan Carlos Izpisúa logró crear, por primera vez, quimeras de humano y mono en un laboratorio ubicado en China, país avanzado en cuanto a técnicas de combinación genética se refiere.

La palabra quimera es conocida a causa de la mitología griega. Esta hacía referencia a un monstruo híbrido con cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón, aunque las descripciones pueden variar. Sin embargo, el término quimera hoy en día en biología hace referencia a la combinación de diferentes células embrionarias de individuos de la misma especie o de especies distintas para, de esta manera, crear una nueva.

Los científicos modificaron la genética del mono con el objetivo de inactivar los genes esenciales para interrumpir la formación de los órganos e inyectar las células madre: células con la capacidad de poder llegar a ser cualquier tipo de célula debido a que no se ha especializado, es decir, puede llegar a convertirse en cualquier célula del cuerpo; desde una muscular a una nerviosa.

El objetivo del experimento no era poder llegar a crear una nueva especie, sino poder proporcionar un mayor conocimiento sobre las fases de desarrollo del embrión y en el futuro avanzar en la posibilidad de poder crear órganos humanos en cuerpos de animales.

Los pasos que se llevaron a cabo fueron los siguientes:

Gracias a este trabajo se podrían estar abriendo nuevas puertas en el mundo de la medicina. El éxito de los embriones de quimeras solucionaría la escasez de trasplantes que hay hoy en día, ayudaría a entender mejor el proceso de desarrollo del cuerpo humano y la progresión de enfermedades y del envejecimiento.

Por desgracia este tipo de avances implican a su vez barreras éticas. El experimento tuvo lugar en China porque en países como en España está prohibido crear híbridos entre especies diferentes.

Alfonso Martínez Arias, ex profesor de la Universidad de Cambridge tras décadas y profesor del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud a la Universidad Pompeu Fabra (ICREA) afirma que: «Desde el punto de vista científico, el trabajo es muy pobre y es muy difícil ver datos que justifiquen lo que los investigadores dicen; hay muy pocas imágenes de embriones quimeras y las que hay son indescifrables. Dado el titular, hubiera estado bien ver más nivel técnico. No aporta nada más que ruido».

«El experimento es innecesario porque hay otros en marcha en el campo de las quimeras, utilizando sobre todo cerdos (en el que Izpisúa también formó parte), que están bastante avanzados y son más prometedores. Los autores justifican su experimento en que ya hicieron un intento mezclando células humanas con embriones de cerdos y no les funcionó. Como no lo repitieron es difícil saber las razones. Creo que deberían haber perseverado con el cerdo o las ovejas, que tiene muchos menos problemas éticos». añade.

De todas formas, al margen de las complicaciones éticas que puedan haber, esto nos demuestra que la relación entre tecnología y humanos siempre suele implicar una crisis ética de por medio.

Gracias a las nuevas tecnologías y técnicas innovadoras, como es la ingeniería genética, se puede llegar muy lejos en periodos de tiempo muy cortos. Es justamente por eso por lo que hoy más que nunca hay que andar con pies de plomo y ser conscientes de lo que supondrían los avances y cómo afectaría en el futuro a las personas y a nuestro entorno, aunque estas parezcan a simple vista totalmente positivas.

Artículo elaborado por Fabián Florentin Bobe.

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