Fotografía aérea de la central nuclear de Fukushima
Fotografía aérea de la central nuclear de Fukushima

Japón aprueba el plan de vertido de agua residual de Fukushima al mar

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Japón ha aprobado este martes 13 de abril de 2021 el polémico plan para deshacerse de más de un millón de toneladas de agua contaminada de la planta nuclear de Fukushima, que quedó destruida tras el tsunami de 2011.

Tokio ha asegurado que se tomarán «absolutamente todas las medidas para garantizar la seguridad del agua tratada y atajar la desinformación». A esta decisión se oponen países cercanos como Taiwán, Corea del Sur y China, a los cuales se le suman el sector pesquero local y organizaciones medioambientales.

Tokio ha llegado a la conclusión de que el vertido, pese al rechazo que genera, es la solución más viable y no representa peligro para el medio ambiente o el ser humano. Aunque a lo largo de años de debate, el Gobierno nipón estudió otras opciones para deshacerse del agua tratada. Entre ellas, evaporarla en la atmósfera o inyectarla en depósitos en el subsuelo. Pero finalmente tomó la decisión, con el asesoramiento de expertos, que el vertido era la única opción viable. La Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), uno de los organismos consultados, recomendaba desde 2013 arrojar el agua al mar de manera controlada; su director general, Rafael Grossi, ha apoyado la decisión japonesa al considerar que es “técnicamente factible” y “se alinea con lo que es práctica habitual en el sector nuclear en todo el mundo”.

“Los vertidos controlados de agua al mar son algo que utilizan normalmente las plantas nucleares operativas en el mundo y en la región, bajo autorizaciones reguladoras específicas que tienen en cuenta las valoraciones de seguridad y de impacto medioambiental”, ha recordado la OIEA. Japón ha ofrecido que esta institución supervise la operación.

El anuncio llega tras consultas con la operadora de la planta, Tokyo Electric Power (TEPCO), la agencia reguladora del sector nuclear; el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y las autoridades locales de Fukushima. “Sobre la base de un cumplimiento estricto de los estándares reguladores que se han establecido, optamos por el vertido oceánico”, ha señalado el Gobierno japonés en un comunicado. El Ejecutivo volverá a reunirse dentro de una semana para perfilar con mayor exactitud los detalles del plan.

Tras el terremoto de magnitud 9 y el tsunami de 15 de metros que afectaron a la central nuclear de Fukushima Daiichi el 11 de marzo de 2011, qué hacer con el agua residual se ha convertido en uno de los mayores problemas para resolver.

El agua, que se almacena en grandes tanques que tienen una capacidad de entre 1.000 y 1.200 toneladas de agua, es la mezcla de la que se utilizaba  para enfriar los reactores y la que se filtra del subsuelo, procedente de lluvias y acuíferos.

Fukushima cuenta con un amplio sistema, conocido como ALPS, el cual “limpia” el agua y elimina la mayor parte de los elementos radioactivos peligrosos, como el cesio y el estroncio. Pero no el tritio, que es un isótopo natural del hidrógeno el cual es radioactivo. El tritio se degrada y pierde la mitad de su radiactividad en 12 años aproximadamente. Los científicos consideran que este isótopo solo es peligroso en proporciones muy altas.

El Gobierno nipón asegura que tomará precauciones y diluirá la concentración de tritio a una cuarenteaba parte de los estándares nacionales, equivalente a una séptima parte del estándar recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el agua potable.

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