Desideria Amela: «La enseñanza creo que me ha cambiado sobre todo la forma de ver el mundo y a sus gentes»

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Entrevista a Desideria Amela, una exprofesora de ciencias del IES Penyagolosa que, a las puertas de la jubilación, todavía tiene mucho que aportar en el campo de la docencia.

  • Empecemos con una pregunta controvertida: ¿Física o Química?

Física y Química. Soy Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Valencia (UV) en el año 1984. En el bachillerato y COU (actual 2º de Bachillerato) cursé tanto Física como Química, que en aquel momento eran obligatorias en el Bachillerato de Ciencias. En la carrera, durante los primeros cursos se estudian las dos asignaturas y la plaza de la oposición es de Física y Química.

En cuanto a preferencias me gusta impartir las dos asignaturas, por los conceptos que explican fenómenos de nuestra vida, su carácter experimental y desarrollo matemático.

  • ¿Qué quieres hacer en tu jubilación?

Nunca he pensado en la jubilación como un punto y aparte, sino como un punto y seguido. No he pensado en hacer nada en especial, sino continuar con las cosas que he estado haciendo en mi tiempo libre, pero de una manera más relajada y dedicarme más a mis aficiones. Dedicar tiempo a mi familia y a mis amistades, continuar relacionándome con gente del instituto con la que he compartido estos 13 últimos años, viajar, salir a caminar por el campo, leer, coser, hacer montajes fotográficos……VIVIR A GUSTO.

  • ¿Qué es lo mejor que te ha aportado la educación?

La educación me ha aportado muchas cosas buenas. En primer lugar un trabajo estable, que me ha proporcionado una independencia personal en muchos aspectos de mi vida. En segundo lugar la satisfacción de realizar un trabajo que me gusta y que me permite comenzar cada día con la ilusión de enseñar y aprender algo nuevo. También el poder conocer muchas personas y poder compartir con ellas vivencias y reflexiones del día a día. Alguna experiencia no tan buena también, como un destino en Alicante, que por razones personales, fueron momentos difíciles, no obstante intenté dar lo mejor de mi misma. 

Pero por encima de todo, quizás la satisfacción de haber podido contribuir a la formación académica y personal de los alumnos que he tenido, a los que he intentado inculcar valores positivos como el sentido del esfuerzo, de la responsabilidad, del trabajo en equipo, de la solidaridad y también, darles mi apoyo en sus momentos difíciles.

  • ¿Cómo te ha cambiado la enseñanza?

La enseñanza creo que me ha cambiado sobre todo la forma de ver el mundo y a sus gentes. Por una parte en el sentido geográfico, he trabajado en ocho institutos diferentes de Castellón, Valencia y Alicante a lo largo de mi vida profesional, y en situaciones personales muy diferentes. He conocido a muchas personas de lugares diferentes que me han enriquecido y ampliado mis horizontes.

Por otra parte también me ha enseñado, creo, a empatizar con situaciones ajenas que un principio podrían parecerme lejanas, pero que poco a poco las he ido haciendo como mías, y el valor de la adolescencia, sus inquietudes, carencias, conflictos y necesidades.

También me ha enseñado con los años a tener sentido crítico y separar lo que verdaderamente es importante y lo accesorio. A valorar lo positivo e intentar olvidar lo negativo.

  • ¿Has visto muchos cambios a lo largo de tu vida laboral? ¿Crees que los cambios en las generaciones, respecto a los estudiantes han ido a mejor o a peor?

Yo empecé a trabajar a los 25 años en un centro concertado de formación profesional de titularidad municipal, donde éramos 3 profesores que dábamos todas las asignaturas.

Después di clases durante 5 cursos en institutos de Bachillerato, donde los alumnos entraban con 14 años y la enseñanza no era obligatoria según el plan de la LGE a partir de esta edad.

En 1990 empieza a implantarse la LOGSE, que establece la obligatoriedad de la enseñanza hasta los 16 años. En este momento es cuando se produce el gran cambio. Las sucesivas modificaciones que ha sufrido esta ley no han supuesto un cambio sustancial. Con la introducción de esta ley y sus modificaciones se empiezan a hacer cursos de formación del profesorado para adaptarnos a las nuevas metodologías educativas. En concreto realicé durante el curso 90/91 un curso de 400 h, estando exenta de dar clases durante el tiempo correspondiente, y después he continuado formándome.

Con el paso de los años se han ido introduciendo metodologías donde se fomenta más la participación del alumnado; y con el uso de la informática se han podido crear nuevos contenidos y nuevas formas de trabajar.

Todos estos cambios se han producido en un contexto social cambiante. Los intereses de la sociedad en general y de los estudiantes en particular, son diferentes a los de los años 80 o 90 del siglo pasado.

En estos últimos 30 años se ha producido una generalización de la enseñanza con amplias posibilidades de acceso, pero en mi opinión y en la de otros muchos profesionales, estamos estancados o en retroceso respecto a la adquisición de conocimientos, competencias, habilidades de razonamiento, compresión lectora, expresión escrita….Y no hemos avanzado de una manera satisfactoria.

  • ¿Alguna anécdota interesante como docente en el instituto? ¿Y la más rara, graciosa, curiosa?

Anécdotas muchas después de tantos años. En un examen del sistema periódico los alumnos habían dibujado una tabla periódica grande en el techo del aula y me di cuenta al final cuando algún alumno empezó a reírse. Y en otro examen me di cuenta, también al final, que habían escrito todas las fórmulas en la pizarra.

En otra ocasión se produjo una discusión entre dos alumnos, porque le llamé la atención a uno que estaba comiendo en el laboratorio y se había comido no su bocadillo, sino el del compañero.

No hace mucho, quería enviar por correo un examen de final de curso, que por cierto me había costado mucho poner, a una profesora del Departamento de Física y Química y me equivoqué y se lo mandé a un alumno. Cuando me di cuenta busqué uno rápidamente y lo cambié. El alumno no dijo nada, no sé si lo vio o no.

  • ¿Qué le dirías a una persona que quiere entrar en el mundo de la ciencia? ¿Y en el mundo de la educación?

En primer lugar le diría que la ciencia es parte importante del futuro, pero es una gran desconocida y olvidada. Nuestro progreso se basa en la ciencia y en la evolución del pensamiento, pensad en todo lo que tenéis a vuestro alrededor: ¿cómo se ha hecho?, ¿de qué está hecho? y ¿de qué hablamos en estos momentos? ¡¡De vacunas!! Estudiar una carrera científica no es fácil, pero más difícil es todavía poder continuar después en el campo de la investigación. Pero si te gusta: ADELANTE, se necesitan muchos científicos y científicas.

Respecto al mundo de la educación le diría que no entre ni por el horario, ni por las vacaciones, ni por el sueldo, que tampoco están mal; le diría que entre si realmente le gusta el trabajo que va a hacer, si le gusta aprender, si le gusta enseñar, si le gusta la relación con los alumnos, si le gusta colaborar. Es un trabajo muy GRATIFICANTE.

  • ¿Es verdad ese favoritismo que tanto decimos que tenéis a algunos alumnos?

Yo diría que no, o yo no lo he tenido nunca de forma consciente. Siempre se conecta más con unos alumnos que con otros, o a unos necesitas dedicar más tiempo que a otros según sus intereses, capacidades o necesidades, pero eso no es favoritismo, todos los alumnos tienen la misma consideración y hay que ser ecuánime respecto a lo que es su trato, su valoración y sus resultados, así como a tratarlos siempre con respeto.

  • ¿Cómo piensas que podía mejorar el sistema educativo y más concretamente disminuir el fracaso escolar?

Realmente es un proceso complicado y largo. Hay que valorar lo que significa tener una buena formación académica y personal y dar relevancia al proceso de aprendizaje.

Para la mejora del sistema educativo, pienso que debería existir más coordinación a todos los niveles, organizar y concretar los aprendizajes y las competencias a alcanzar. Marcar unos objetivos concretos y comprobar que estos objetivos se han trabajado de manera correcta.

Respecto a la disminución del fracaso escolar, no debería ser una cuestión de números sino de alcanzar objetivos. En mi opinión una opción podría ser permitir incorporar antes a la formación profesional a aquellos alumnos que decidan optar por este camino y no esperar a que tengan 16 años cuando ya muchos han decidido abandonar. Fomentar de una manera seria la formación profesional.

  • Si volvieras a nacer ¿qué profesión elegirías?

No me había planteado ser profesora, pero al terminar los estudios y no encontrar trabajo en la industria o en el campo de la investigación, para las mujeres había campos con pocas posibilidades, me puse a estudiar oposiciones; es la mejor decisión que podría haber tomado. Ahora, sin duda, elegiría como primera opción, volver a ser profesora; es una profesión que me ha llenado de satisfacciones y enseñado a mirar el mundo y sus gentes.

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