La UJI forma un consorcio para evitar la utilización de algunos productos químicos en la fabricación de explosivos

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El pasado Jueves 25 de marzo, algunos alumnos del Penyagolosa Report fuimos a la Universidad Jaume I (UJI), de Castellón. Allí gracias al catedrático Santiago Luis Lafuente, pudimos visitar las instalaciones y laboratorios donde están trabajando y nos explicó detalladamente el proyecto que están realizando.

Antiguamente los instrumentos quirúrgicos y otros utensilios utilizados en la medicina se podían desinfectar fácilmente con agua a alta temperatura, ya que estos eran de metal. Pero actualmente se han modernizado los instrumentos, como por ejemplo, los bisturíes láser, y como consecuencia se han de modernizar las formas de desinfectar los utensilios, debido a que no se pueden desinfectar de la misma manera. Esto conlleva a la utilización de ciertos productos químicos creados para esa función. El problema es que pueden ser altamente explosivos y pueden ser utilizados en atentados terroristas.

Estos productos químicos son entre otros, fertilizantes y esterilizantes, que emplean formulaciones basadas en el ácido peracético (PAA) o PAA más peróxido de hidrógeno (agua oxigenada). Estas formulaciones debido a su actividad antimicrobiana frente a una amplia gama de microorganismos, se encuentran entre los biocidas más potentes que existen. Los utensilios médicos necesitan estas formulaciones para su desinfección y esterilización eficientes. También, podemos encontrar estos productos en las medidas sanitarias frente al SARS-CoV-2.

El problema es que estos derivados del agua oxigenada son explosivos, es decir, que cualquier persona que tenga este desinfectante y tenga los conocimientos necesarios, podría hacer una “maleza”. Esto implica que el gobierno, igual que con la regulación de las drogas, controle la comercialización de, por ejemplo, disolventes tan sencillos como la acetona. En este caso, el Ministerio de Defensa del Reino Unido ha planteado una serie de concursos y proyectos respondiendo al problema de estos productos, al buscar un equivalente igual de eficaz.

El proyecto está siendo realizado por investigadores del Grupo de Química Sostenible y Supramolecular de la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló, la compañía estadounidense InKemia Green Chemicals y la española MedicalMix. El objetivo de este proyecto es reducir o eliminar el peligro de ciertos productos químicos destinados a unas determinadas labores, que pueden ser fácilmente accesibles para terroristas que desarrollen artefactos explosivos con los productos. Para cumplir el objetivo se promueven el desarrollo de unos productos químicos que sean más respetuosos con el medio ambiente, que consuman menos recursos, que cumplan con los 12 principios de la Química Verde y que no reduzcan nuestro bienestar.

Este proyecto tiene una duración de 15-25 días, pero realmente, llevan trabajando administrativamente desde el verano y en la elaboración del proyecto desde un poco antes de la pandemia. Para realizar el producto deseado se trabaja de dos maneras diferentes, como en cualquier proceso químico.

La producción en Batch y la producción en Continuo. Una industria siempre trata de trabajar en continuo pues, desde el punto de vista medioambiental, siempre es más útil trabajar de esta forma y es la mejor manera de obtener grandes cantidades de un producto de manera eficiente. Este tipo de producción consiste en la creación de una cadena de producción lineal donde, por un extremo entran las materias primas, y por el otro sale el producto acabado. Por otro lado, la producción en Batch consiste en la creación de una menor cantidad de un producto, separando los procesos de fabricación, sin hacerlos continuamente (los procesos intermedios no son continuos). En este proceso de producción, se crean lotes. Por estos motivos, cuando un nuevo producto está en fase de pruebas, se produce en Batch. 

De momento, los resultados en Batch están siendo positivos; aún se están realizando algunos pequeños ajustes pero, de momento, los resultados son prometedores. Cuentan con muestras en un laboratorio dedicado a hacer estudios de esterilización, otro laboratorio que comprueba sus propiedades, que sean todas legales, etc. 

El siguiente paso, sería poder integrar la producción de su producto en continuo y, finalmente, poder crear una máquina que lo pueda hacer.

Algo que también se está intentando es que, siempre que sea posible, estos productos sean sostenibles. Por ejemplo, trabajan con productos de partida que estén derivados del CO2. Cabe decir que esto no va a solucionar el problema del cambio climático (por las pequeñas cantidades que se utilizan) pero al menos, se contribuye a no empeorar la situación. Obviamente, esto se puede hacer algunas veces y otras no, ya que no existen respuestas mágicas. Cuando avanzas en una dirección, tampoco podemos avanzar siempre al mismo ritmo, unas veces se va más rápido y otras veces no tanto. Lo importante, es avanzar siempre.

A causa de la covid-19, a parte de las muchas personas que han tenido problemas laborales, los investigadores también han sufrido mucho, pues se han tenido que sumar inconvenientes a su trabajo que ya por sí solo es complicado. Según nos ha dicho Santiago Luis Lafuente, se ha añadido un componente adicional a la manera de trabajar, que es la seguridad frente al virus. Por no hablar del tiempo que han estado parados, ya que tenían que hacer turnos para controlar el número de personas que estaba en cada instante en los laboratorios.

Además, a causa de la poca duración de este proyecto, se les ha tenido que dar prioridad en los laboratorios a los encargados de realizar este proyecto, para evitar al máximo el contacto. 

Desde el IES Penyagolosa nos gustaría agradecer la hospitalidad con la que nos han tratado y decir que estamos muy orgullosos de tener este tipo de proyectos en nuestra ciudad y, por ello, nos emociona dar a conocer el esfuerzo que se está realizando.

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