La ‘NASA catalana’ lanza un nanosatélite al espacio desde Kazajistán

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El Govern de Cataluña aprobó la creación de la ‘NASA catalana’ en el pasado mes de octubre con un presupuesto previsto de 18 millones de euros hasta el 2023. El Conseller de Polítiques Digitals, Jordi Puigneró, ha anunciado que Catalunya lanzará al espacio sus dos primeros satélites, con una inversión de 2,5 millones de euros, en el primer semestre del 2021.

El objetivo es protagonizar «el lanzamiento de una constelación de nanosatélites en los próximos cuatro años, democratizar el espacio y atraer a las empresas y desarrollar una industria de servicios con aplicaciones todavía por imaginar», ha afirmado Puigneró. Al menos seis satélites catalanes se lanzarán en dos años, añadió en sus declaraciones.

Puigneró dijo en esas mismas declaraciones que quiere que «Cataluña no sólo sea consumidor de tecnología digital, sino también productor de esta» mediante la novedosa economía Newspace. Además se querían centrar en un área de actividad que según cálculos del Govern supondrá 1.200 puestos de trabajo y 300 millones de euros de facturación conjunta en Catalunya en cuatro años.

Para entonces, habrá 3.500 nanosatélites en el espacio a nivel mundial, configurando el centro de un nuevo ecosistema económico que moverá en torno a 4.000 millones de euros en el 2025, es decir, una buena apuesta para el futuro. Por cada millón de euros invertidos, el Govern espera que tengan un efecto positivo para la economía catalana de unos 15 millones.

La estrategia del Govern cuenta con un presupuesto total de 18 millones de euros, con cofinanciación del Feder, y está liderada por la Conselleria de Polítiques Digitals, el Departament d’Empresa i el de Territori. En solo cinco año se prevé multiplicar por 2,5 el número de empresas que hoy se dedican al sector hasta llegar a las 75, y multiplicar por cuatro los puestos de trabajo y por seis la facturación.

El sector de las nuevas tecnologías se ha visto prácticamente inalterado ante la crisis pandémica, creciendo a tasas próximas al 30% en términos de ocupación. Puigneró afirmó: «esperamos que el Estado no nos ponga palos en las ruedas», como sucedió con el pretendido DNI digital catalán.

Los satélites objeto de atención del Govern son pequeños aparatos espaciales de órbita baja de entre uno y 10 kilos de peso, que se sitúan a unos 2.000 kilómetros de la tierra con un coste unitario de entre 500.000 y dos millones de euros.

‘Enxaneta’, nombre del nanosatélite

El histórico cosmódromo de Baikonur (Kazajistán) fue el pasado 20 de marzo, y después de un retraso de dos días por problemas técnicos, escenario de un nuevo paso hacia adelante de la industria espacial española.

No se trata de un lugar cualquiera. Desde esta estación se lanzó el primer satélite artificial (el Sputnik 1) y desde aquí partió también Yuri Gagarin para completar el primer vuelo orbital tripulado. La empresa de telecomunicaciones Sateliot, con sede en Barcelona, ha lanzado desde este paraje remoto un nanosatélite, emblema de lo que se ha bautizado como el Newspace (para dar cobertura al internet de las Cosas en lugares inhóspitos). Su primer cliente es la Generalitat, que pendiente del lanzamiento poco después de las 7.00, inició con estusiasmo la campaña “Cataluña, nos ponemos en órbita”, iniciando así su aventura espacial.

El viejo espacio del que Baikonur ha sido testigo privilegiado (con aparatos del tamaño de un autobús, diseñados durante años y muy costosos) da paso a un espacio nuevo (con satélites no mayores que un microondas e infinitamente más baratos) que es accesible a las empresas, además de que los nanosatélites son una realidad desde hace años. Pero Sateliot subraya que el suyo es especial, porque es “el primero del mundo que realizará pruebas de comunicaciones tierra-espacio con cobertura 5G”. La idea de la compañía es tener en órbita, para 2025, una “constelación” con un centenar de estos aparatos que extienda el internet de las cosas.

La adjudicación a Sateliot, por medio millón de euros, es una muestra de la apuesta del Gobierno catalán por la “economía del espacio”. Este primer nanosatélite, que el Govern ha bautizado con el nombre de Enxaneta y la empresa, con el más técnico de 3B5GSAT, servirá para mejorar la conectividad en territorio catalán en lugares donde la cobertura móvil no llega o es insuficiente. A través de pequeños sensores, la cobertura extra del satélite permitirá monitorizar el caudal de ríos y reservas de agua, hacer seguimiento de la fauna salvaje o controlar los cultivos para hacer un uso más eficiente del agua.

La clave del negocio radica en que la “constelación” da cobertura allí donde las comunicaciones terrestres no llegan. Y eso afecta al 90% de la superficie del planeta, según los cálculos de la empresa. Los nanosatélites funcionan como torres de telecomunicaciones desde el espacio (orbitan a unos 500 kilómetros de la tierra) y son algo así como una extensión de cobertura para los operadores móviles. La transmisión es posible mediante unos dispositivos de seguimiento o trackers, que son “muy pequeños y baratos” y lo mismo se pueden colocar “en una oveja, una placa de energía solar, un contenedor mercancías, un contenedor de basuras, una bicicleta o un animal en peligro de extinción”, dice el consejero delegado de la empresa de telecomunicaciones, Jaume Sanpera. Esos sensores, además, gastan poca batería.

La industria espacial española goza de buena salud, aunque Sanpera echa de menos el empuje de las administraciones públicas, como ocurre en Estados Unidos o Francia. El sector espacial es “una oportunidad única para situar a España como país innovador”, y el momento es ahora. El ingeniero cree que estamos a las puertas de una revolución comparable a la aparición de internet o de los smartphones, y que por eso no España no puede descolgarse de una carrera en la que el resto de países querrá competir.

El Gobierno catalán no quiere quedarse atrás en esa nueva carrera espacial. A través del Institut d’Estudis Especials de Catalunya (IECC) ha contratado ya un segundo nanosatélite por 1,7 millones a Open Cosmos para observación, análisis de productividad de suelos, prevención de incendios, desarrollo rural o gestión el agua.

El lanzamiento inicial se iba a realizar el sábado anterior pero se pospuso por «aumento de voltaje» en los sistemas del portador que obligó a cancelar el lanzamiento ese día. Finalmente, en el ya nombrado 20 de marzo de 2021, se pudo lanzar con éxito el ‘Enxaneta’ incluído en un cohete llamado Soyuz 2, un cohete que es un viejo conocido del sector, con lanzamientos realizados desde el año 2011 y con una gran tasa de éxito. Tiene capacidad para cargar hasta 4.800 kilogramos a una órbita polar baja y tiene una masa al despegue que puede superar las 300 toneladas.

La gestión y control de estos nanosatélites catalanes se realizará desde la estación terrestre ubicada en el Observatorio Astronómico del Montsec, en Sant Esteve de la Sarga (Lleida). El lanzamiento fue retransmitido en directo por Roscosmos (la agencia espacial rusa) a las 09.07 hora de Moscú (07.07 hora peninsular española).

Video de lanzamiento de ElMundo

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