Oumuamua: ¿los restos de un planeta?

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El Universo es un lugar tan vasto y misterioso, y el conocimiento tan limitado, que resulta sencillo caer en el terreno de la especulación, justo por donde ahora se mueve la comunidad científica tratando de encontrar una explicación para el objeto conocido como Oumuamua, que significa «mensajero que llega de lejos», en hawaiano.

El 19 de octubre del 2017, astrónomos del observatorio Haleakala, en Hawái, observaron a través del telescopio Pan-STARRS un extraño cuerpo que se encontraba a solo treinta millones de kilómetros de la Tierra con unas características muy particulares. Medía 400 metros de largo y su ancho era diez veces menor, con una forma de cigarro, rojizo y alargado. Se movía muy rápido (87,3 km por segundo) siguiendo una trayectoria caótica. Por si fuera poco, aumentaba la velocidad como quien pisa el acelerador y venía del espacio interestelar, el primero conocido.

Dibujo conceptual de William Hartmann

En un principio, se habló de que podría ser un asteroide, un cometa o incluso un objeto artificial. Unos investigadores de la Universidad de Harvard, Shmuel Bialy y Abraham Loeb, publicaron en la revista Astrophyshical Journal Letters que podría tratarse de una sonda alienígena.

Este artículo propone que su movimiento orbital tan extraño se debe a que Oumuamua es una vela de una nave. Del mismo modo que los veleros en la Tierra aprovechan el viento, este podría aprovechar la presión de la luz para desplazarse. Esta tesis provocó mucha controversia dentro de la ciencia, donde la mayoría de astrónomos apuesta por un origen natural. Además, Loeb publicó un libro, Extraterrestrial: The First Sign of Intelligent Life Beyond Earth, donde argumenta lo siguiente:

El descubrimiento de este supone que nuestro sistema solar ha sido visitado recientemente por tecnología alienígena avanzada procedente de una estrella distante.

Abraham Loeb

Sin embargo, Steven Desch y Alan Jackson, de la universidad estatal de Arizona, han propuesto una nueva posibilidad: no son los restos de un naufragio espacial, sino que lo más probable es que sea los restos de una planeta de tamaño similar a Plutón. La investigación, que ha sido publicada en el Journal of Geophysical Research: Planets, sugiere que Oumuamua podría ser un resto de un planeta similar a Plutón de otro sistema solar. Jackson explica que «probablemente fue desgajado por un impacto hace unos 500 millones de años y expulsado de su sistema original», expuso este en la 52ª Conferencia de Ciencias Planetarias y Lunares.

Según han declarado, llegaron a esta conclusión investigando el hielo. Los investigadores plantearon la posibilidad de que el objeto estuviese hecho de diferentes hielos y calcularon la velocidad al que estos hielos se sublimarían al pasar por el sol. De esa forma se podría calcular el efecto cohete (sucede cuando el calor del sol derrite el hielo de los cometas, lo que provoca cierta aceleración), la masa, la forma y la reflectividad de dichos hielos.

Además, en sus investigaciones, encontraron nitrógeno sólido, un tipo de hielo que se encuentra, por ejemplo, en Tritón y Neptuno. Calcularon la reflectividad que tendría que tener el objeto para coincidir con los parámetros y el valor resultó ser el mismo que se puede observar en las superficies de Plutón o Tritón.

Finalmente los investigadores concluyeron en que la probabilidad de que fuera tan plano cuando entró en nuestro sistema solar era muy reducida. Creen que al derretirse y perder más del 95% de su masa, adquiriera esta peculiar forma alargada. «A medida que las capas externas de hielo de nitrógeno se evaporaran, la forma del cuerpo se habría vuelto progresivamente más aplanada, al igual que lo hace una barra de jabón cuando las capas externas se borran con el uso», explicó Jackson.

52ª Conferencia de Ciencias Planetarias y Lunares

Pero existen otras muchas hipótesis que intentan explicar el origen de Oumuamua, como indica Borja Tosar, astrofísico:

Podría ser un fragmento de un planeta despedazado al pasar cerca de un objeto con mucha gravedad, los restos expulsados violentamente por un sistema estelar en formación o del colapso de una gigante roja en una enana blanca. Lo que es indiscutible que no tenemos una explicación contundente, queda mucho trabajo para llegar a una conclusión con peso que permita inclinar la balanza de forma clara hacia una explicación.

A día de hoy, la teoría que cuenta con mayor respaldo científico apuesta a que Oumuamua tiene que ser un asteroide. «Fue clasificado en un primer momento como cometa, aunque al no detectarse cola, hubo que reclasificarlo a asteroide. Es la primera vez que un cometa se reclasifica», dijo Tosar.

También los astrónomos Darryl Seligman y Gregory Laughlin presentaron una hipótesis propia: «Tendría su origen en el espacio interestelar, donde se pueden encontrar frías nubes de hidrógeno que cubrirían su superficie, del mismo modo que una helada cubre el parabrisas de un coche, envolviendo el exterior del objeto en hidrógeno en estado sólido, lo que explicaría la aceleración anómala. El hidrógeno generaría una cola que aceleraría el objeto y que sería mucho más difícil de detectar que las colas de los cometas normales. Esta propuesta también justificaría su forma alargada y hasta la velocidad con la que entró en el sistema solar. Si resulta ser correcta habría que volver a clasificarlo como cometa», añade Tosar. Al caso Oumuamua se puede aplicar el antiguo principio de la navaja de Ockham que sostiene que «en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable».

En resumen, el caso de Oumuamua es muy complejo porque el espacio exterior es tan inmenso y tan desconocido que realmente todo lo que aparece es nuevo para el ser humano y solo podemos traer hipótesis del origen de esos objetos desde la visión humana. Intentamos describir sucesos que muchas veces no les encontramos explicación, pero para eso está la ciencia. Lo bueno de este caso es que casi constantemente se están formulando nuevas hipótesis sobre su origen y se aportan pruebas sólidas para reforzar algunas hipótesis, pero si las miras todas en ámbito global, puedes sacar más o menos una conclusión casi verídica, en resumen, maravillosa ciencia.

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