Una científica, de la rama de arqueología, trabajando en un laboratorio.

La importancia del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

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El día 11 de febrero se celebra el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, un fecha para vencer los estereotipos de género sobre las carreras científicas

La Asamblea General de las Naciones Unidas decidió designar este día para encomiar la trayectoria de desarrollo de todas las mujeres que han contribuido al avance de la ciencia y la tecnología.

Se celebró por  primera vez el 11 de febrero de 2016 con el apoyo de cientos de instituciones científicas y culturales en todo el mundo.

La celebración de este día pretende inspirar y promover la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia.

Aunque las mujeres han logrado avances y logros considerables en la historia, su presencia en la ciencia sigue siendo menor que la de los hombres. De hecho, hasta el momento se estima que tres de cada diez investigadores en el mundo son mujeres y sus salarios son inferiores a los de los hombres.

Según datos de la UNESCO (entre 2014 y 2016), solo un 30% de las estudiantes eligen o cursan estudios superiores del campo de las ciencias, tecnología, ingeniería, o matemáticas. Esta brecha de género se alimenta de los prejuicios, y estereotipos que continúan manteniendo a las niñas y a las mujeres de los sectores relacionados con la ciencia.

La proclamación del 11 de febrero como Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia tiene como objetivo visibilizar la importancia de lograr el acceso y la participación femenina plena y equitativa en el ámbito científico, buscando la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas.

Los Días Internacionales se celebran para sensibilizar a la sociedad y llamar la atención de los medios de comunicación y de los gobiernos para recordarnos aquellos problemas sin resolver, que requieren políticas concretas para afrontarlos.

La importancia de la participación de las mujeres en el desarrollo científico, lejos de ser reconocida, habitualmente ha quedado oculta por nombres de científicos de género masculino. Salvo algún caso notorio, como el de la reconocida Marie Curie, muchas de las grandes científicas han sido olvidadas históricamente.

Marie Curie

Algunos de los ejemplos de figuras muy relevantes que debemos recordar son:

  • Lise Meitner fue una física austriaca que en el mundo de la física nuclear condujo al descubrimiento de la fisión nuclear, en la que el núcleo del átomo se divide en dos. Esto abrió el camino para la creación de la bomba atómica.
  • Rosalind Franklin hizo la primera imagen de una molécula de ADN, que resultó imprescindible para descifrar su estructura. Pero fueron James Watson y Francis Crick quienes recibieron en 1962 el Premio Nobel en Fisiología y Medicina por su trabajo.
Rosalind Franklin
  • Esther Lederberg condujo investigaciones pioneras en el campo de la genética. Su trabajo ayudó a su marido, Joshua, a ganar un premio Nobel en 1958. Sin embargo, nadie la mencionó.
  • Katharine Blodgett trabajó en experimentos con recubrimientos moleculares aplicados al agua, a los metales y al vidrio. Estas pruebas permitieron crear más adelante los cristales antirreflectantes, hoy usados en gafas, cámaras de fotos, telescopios, etc.
  • Amanda Jones consiguió eliminar el aire de una lata, inventando así el envasado al vacío sin previa cocción de los alimentos conservados, mejorando así su calidad en el momento de consumirlos. Su invento fue patentado en 1873 bajo el nombre de «el proceso de Jones».
  • Bette Nesmith Graham, de origen estadounidense, inventó en 1956 lo que ella llamó el Mistake Out (“Errores Fuera”). Esta mezcla de agua y pintura blanca es lo que hoy conocemos como Tipex.

Todas ellas deben ser reivindicadas junto con otras muchas científicas olvidadas para animar a nuestras niñas y jóvenes estudiantes a que venzan los estereotipos y dediquen su formación al desarrollo de las capacidades científicas de la humanidad.

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