Carolina Benedito es directora pedagógica del centro Ramiro Izquierdo, de Castellón.

Carolina Benedito: «Mi lema por encima de todo es ‘predicar con el ejemplo’ y, a veces, eso cuesta»

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Carolina Benedito es directora pedagógica del centro Ramiro Izquierdo, de Castellón. Además, es madre de Marc Gramatge, redactor de esta revista. 

  • ¿Qué es lo más difícil de dirigir en un centro educativo?

Lo más difícil de dirigir un centro educativo creo que es, por una parte, el hecho de que tienes que tomar decisiones, sabiendo de antemano que no serán del agrado de todos tus compañeros o de toda la comunidad educativa; y por otra parte, el cargo comporta que te llegan todos los conflictos y problemas de todo el centro y debes cambiar el foco de atención de “que solo tienes marrones” por “son retos en los que tú puedes aportar la solución”. Supongo que el no tener experiencia te lleva a que todavía veo aspectos de la dirección como difíciles, al igual que me pasó cuando estaba de jefa de estudios de secundaria, pero con los años ya me pude sentir cómoda con mis funciones. Eso espero que también me pase con este cargo.

Creo que liderar una organización de personas te hace ser consciente de la diversidad de personalidades que existen, de las mochilas que cada uno lleva detrás, de la actitud que reflejan cada día y entonces…. respiro profundamente y me repito en mi interior que deseo sacar lo mejor de cada compañero, niño/a, adolescente y familia. Mi lema por encima de todo es “predicar con el ejemplo” y a veces, eso cuesta. 

Otro aspecto complicado pero que es necesario trabajarlo cada día, es evitar perder los nervios, la paciencia o la calma. Para ello, me ayuda mucho desarrollar la capacidad de empatía y de escucha, siendo muy respetuosa en que opiniones hay tantas como personas somos, sin querer estar en posesión de la verdad absoluta por llevar la dirección. Creo que ser humilde y reconocer tus errores, te hace estar cercano. 

Por último, a nivel más cómico, me parece muy difícil conocer a casi los 800 alumnos que tenemos y cuando me comentan de uno u otro, llevo mal no saber de quién me hablan o no ponerle cara. Para solucionarlo, tengo una libreta de todo el alumnado con sus fotos y me las he de ir estudiando.

  • Cuando estudiaste, ¿te prepararon para saber gestionar un colegio?

Ojalá, pero no. Ni siquiera buscaba hacer estudios en ese campo. Yo estudié primero magisterio, la especialidad de Infantil y luego psicopedagogía, así que en mi caso particular, no, no me prepararon en la universidad para dirigir un centro.

Bueno, en psicopedagogía, se trataban temáticas sobre el comportamiento humano y algo sobre las habilidades sociales, pero eso era todo teoría. La verdadera preparación es el trabajo y los aprendizajes que haces a lo largo de tu experiencia laboral y sobre todo también la voluntad de ser autodidacta y las ganas de formarte en estrategias y competencias directivas. Me encanta el mundo de la educación emocional y creo que aporta conocimientos muy valiosos. Además, no me puedo quejar de mi situación, pues tengo en mi centro al director titular Ramiro, que es mi gran mentor y una figura a seguir.

  • ¿Cómo estás viviendo esta situación de pandemia?

Es una pregunta difícil, la verdad. Llevo justo en el cargo desde el año pasado sobre enero y febrero que se compuso el equipo directivo, así que si miro hacia atrás toda mi estancia en la dirección ha sido bajo la estela de la pandemia.

Tus proyectos y tus ganas de hacer cosas se ven un poco truncadas porque se impone en esta situación los protocolos Covid-19, los confinamientos, la preparación de una enseñanza online, la actualización continua del Plan de Contingencia, etc. Y además si le sumas que no puedes ni abrazar ni acercarte al niño/a ni ver su sonrisa, pues es muy, muy duro.

Es muy triste ver el patio dividido en parcelas para que no se junten los grupos burbujas, es impactante la distribución de las mesas en el comedor de forma tan aislada que se oye más el ruido de los cubiertos que las conversaciones de los niños/as, es desolador cómo se queda el centro a las 17h: sin oír griterío de niños merendando o jugando. Tengo muchas ganas de que llegue una normalidad, pero para ello todavía queda.

  • Sobre el plan de contingencia, ¿quieres destacar algún aspecto?

Si me centro en lo positivo, podría decir que contentos de dar enseñanza 100% presencial y a pesar de que vamos un poco estresados, por cada confinamiento que tenemos, preparamos en las aulas un portátil para que se conecte el alumnado confinado en directo y pueda seguir las clases durante sus 10 días en compañía de sus compañeros, aunque de manera virtual, por supuesto siempre que se lo permita su salud. 

Otro aspecto positivo es que las ratios por aula se han reducido y a pesar de que los espacios se han tenido que rediseñar para crear aulas, esa reducción de ratio permite llevar una enseñanza más personalizada.

Creo que todos los centros educativos debemos estar muy orgullosos del trabajo y esfuerzo que ponemos para que sigan siendo centros seguros en esta tercera ola de la pandemia.

Las comunidades educativas han de saber que lo hacemos lo mejor que sabemos con los recursos que tenemos, poniendo ganas infinitas para que todo ruede a la perfección.

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